Los altares de muertos más creativos de México

Una de las festividades más características y significativas de la cultura mexicana es sin duda la del Día de Muertos, cuando se honra la memoria de los difuntos con una muy particular mezcla de melancolía y alborozo. Dentro de este acontecimiento, una de las tradiciones más llamativas es la de montar una ofrenda o altar de muertos con vistosos elementos simbólicos para homenajear a quienes se nos adelantaron en el camino. Aquí te ofrecemos veinte ejemplos de altares de años recientes que dan fe del vigor y la creatividad que en nuestros días siguen distinguiendo a esta costumbre ancestral.

Megaofrenda del Zócalo Capitalino

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Foto: ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images
Foto: ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images

Desde 1998 es tradición que durante las festividades del Día de Muertos el Zócalo de la Ciudad de México se convierta en escenario para ofrendas de gran escala. En los últimos años el gobierno de la ciudad ha invitado a artistas plásticos a intervenir el espacio para tal efecto, y así en 2016 la elegida fue la artista visual Betsabeé Romero, quien contribuyó con una instalación titulada “Canto al Agua”, conformada por 120 trajineras convertidas en altares, rindiendo homenaje no sólo a los difuntos sino también al pasado lacustre de lo que alguna vez fue Tenochtitlán.

Museo Anahuacalli

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Foto: Reproducción de Twitter @danielabr3
Foto: Reproducción de Twitter @danielabr3

En este museo ubicado en Coyoacán, diseñado por el gran muralista mexicano Diego Rivera para alojar su extensa colección de piezas precolombinas, cada año el personal del recinto participa en la instalación de una ofrenda dedicada al artista, colocando en torno a su fotografía elementos tradicionales como el pan de muerto, veladoras, papel picado y agua, a lo cual se suman detalles que varían dependiendo del estado invitado en cada edición. Así, por ejemplo, en 2013 la ofrenda del Anahuacalli reflejó la cultura de Hidalgo con el título de “Xantolo y Tenangos para Diego. Fiesta de Muertos en Hidalgo”.

Museo Frida Kahlo

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Foto: YURI CORTEZ/AFP/Getty Images
Foto: YURI CORTEZ/AFP/Getty Images

En el centro del barrio de Coyoacán se encuentra el Museo Frida Kahlo, uno de los puntos turísticos y culturales más representativos de la zona dada la fama mundial de esta combativa pintora. También conocido como la Casa Azul, el inmueble perteneció a la familia Kahlo desde 1904, y precisamente allí murió Frida en 1958. Es tradición que cada año, en alguno de los rincones del patio de la casa, se monte un vistoso altar en honor a la vida y obra de la artista, tal y como se puede apreciar en esta imagen que data del 2017.

Casa Fortaleza del Indio Fernández

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Foto: Pedro Gonzalez Castillo/LatinContent via Getty Images
Foto: Pedro Gonzalez Castillo/LatinContent via Getty Images

También en el barrio de Coyoacán, la casa de quien fuera uno de los directores emblemáticos de la llamada “época de oro” del cine mexicano, Emilio “Indio” Fernández, se convierte cada año en un espacio a tomar en cuenta cuando se trata de admirar altares creativos y originales. En 2018, por ejemplo, la ofrenda estuvo dedicada a estrellas del cine nacional como María Félix, Dolores del Río y Pedro Armendáriz, a quienes se homenajeó con decorados e ingredientes propios de la tradición oaxaqueña, como el mole y el mezcal, infaltable por ser una de las bebidas preferidas del cineasta.

Museo Dolores Olmedo

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Foto: Reproducción de Twitter @CostaLine_AERS
Foto: Reproducción de Twitter @CostaLine_AERS

Ubicado en Xochimilco, al sur de la Ciudad de México, este espacio museístico donde se exhiben piezas de la coleccionista Dolores Olmedo Patiño se distingue también por las ofrendas que cada año se instalan en el recinto inspiradas en diversas tradiciones locales. Así, en 2012, el altar dedicado a Dolores Olmedo y a su madre, la profesora María Patiño, presentó escenas y personajes de las culturas de la región de Occidente, que comprende a los estados de Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán, con calacas de cartón recreando actividades propias de las comunidades de esa zona.

Museo de Arte Carrillo Gil

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Foto: Reproducción de Twitter @Lua0571
Foto: Reproducción de Twitter @Lua0571

Este espacio que lleva el nombre del coleccionista Álvar Carrillo Gil y que se distingue por presentar arte contemporáneo y experimental de artistas jóvenes, invita cada año a un creador para la elaboración de un altar de nueva temática. En 2018, por ejemplo, el artista juchiteco José Ángel Santiago presentó una ofrenda al estilo zapoteca para recordar a quienes un año antes fallecieron en su tierra oaxaqueña a consecuencia de un sismo. Bajo el título “Baguié: La casa que cae”, la instalación estuvo conformada por un altar de madera estofada acompañada de 42 urnas funerarias de cerámica de alta temperatura.

Megaofrenda de Ciudad Universitaria

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Foto: Pedro PARDO/AFP/Getty Images
Foto: Pedro PARDO/AFP/Getty Images

Desde 1997 la Universidad Nacional Autónoma de México sigue la tradición de instalar una ofrenda de grandes dimensiones en el campus de Ciudad Universitaria. En 2012, su décimo quinta edición estuvo dedicada al antropólogo, historiador y cronista Fernando Benítez, cuya obra constituyó un gran aporte para dar a conocer la cosmovisión y cultura de los pueblos originarios de México. Conformada nada menos que por 91 altares, la megaofrenda abarcó la explanada de los edificios de la Rectoría y la Biblioteca Central, rindiendo homenaje a las comunidades otomíes, mayas, tepehuanas, nahuas, mazatecas, tzeltzales, tzotziles y tarahumaras.

Museo Memoria y Tolerancia

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Foto: Reproducción de Twitter @eltiojorge_com
Foto: Reproducción de Twitter @eltiojorge_com

En este recinto, inaugurado en 2010 con la misión de difundir el respeto a la diversidad y la tolerancia, es costumbre que se monten cada año ofrendas con un mensaje acorde a sus principios en favor de los derechos humanos. Así, en 2015 se instaló un altar en honor a los periodistas asesinados en México desde 2005, buscando rescatar la memoria de su trabajo y legado. La pieza se realizó a partir de un montaje con cubrebocas que habían sido utilizados previamente en la exposición “No nos callarán”, para así enfatizar su llamado en defensa de la libertad de expresión.

Universidad del Claustro de Sor Juana

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Foto: Reproducción de Twitter @yuriikko
Foto: Reproducción de Twitter @yuriikko

Ubicada en el exconvento de San Jerónimo que fuera hogar de Sor Juana Inés de la Cruz durante 25 años, esta institución educativa se destaca también por las originales ofrendas con las que cada año homenajea a la autora novohispana. Así, en 2018 el artista visual Manuel Marín presentó bajo el título de “Las dos Juanas” un montaje en el que la llamada “décima musa” convivía con Frida Kahlo, en cuya pintura “Las dos Fridas” se inspiró para su creación, conformada entre otros detalles por 25 calacas de madera y alrededor de 250 mariposas de papel.

El “Mictlán Rebelde” del Palacio de Bellas Artes

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Foto: ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images
Foto: ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images

Desde que en 2006, en el marco del inicio de la “otra campaña” del EZLN, el Subcomandante Marcos expresara la necesidad de recordar a aquellos rebeldes asesinados por defender sus ideales, se hizo tradición que personas y colectivos de izquierda colaboraran en el montaje de una ofrenda en la explanada del Palacio de Bellas Artes. En 2010, año del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución, este acto adquirió especial significado al oponerse a la apropiación mediática de estos hechos históricos por parte del gobierno, honrando a los auténticos revolucionarios en un llamado a continuar su lucha.

Museo Nacional de Antropología

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Foto: Reproducción de Twitter @Notimex
Foto: Reproducción de Twitter @Notimex

En éste que es uno de los recintos museográficos más importantes de México y del continente, y que alberga el legado de los pueblos de Mesoamérica, se instala cada año una ofrenda característica de alguna comunidad indígena, sumando con ello a su misión de dar a conocer la diversidad étnica actual del país. Así, en 2017 pobladores de Yahualica, Hidalgo, recrearon en el patio del museo una casa tradicional de la huasteca, con un altar al centro enmarcado por un arco de flores de cempasúchil, mano de león y palmillas, además de naranjas, mandarinas, plátanos y pan con figuras antropomorfas.

San Andrés Mixquic

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Foto: Reproducción de Twitter @MarisaOrtizMa
Foto: Reproducción de Twitter @MarisaOrtizMa

Si dentro de la Ciudad de México se quiere visitar una localidad donde se pueda disfrutar del Día de Muertos con auténtico sabor popular, ésa es sin duda San Andrés Mixquic, pueblo de la alcaldía de Tláhuac. Para la ocasión, el panteón de Mixquic se cubre de flores y ofrendas vistosas, con el agregado de que el humor es un ingrediente especial en los festejos, pues una de sus tradiciones más peculiares es el teatral cortejo fúnebre, una procesión a cargo de actores que hacen bromas y recolectan dinero, hasta que al final el “difunto” sale de su ataúd.

Huaquechula, Puebla

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Foto: Reproducción de Twitter @CityofPuebla
Foto: Reproducción de Twitter @CityofPuebla

En esta comunidad indígena, ubicada en las faldas del volcán Popocatépetl, las ofrendas de muertos se distinguen por un estilo muy singular. Si bien incluyen elementos habituales como la flor de cempasúchil o el pan de muerto, el altar es piramidal, con una estructura tan alta como para llegar al techo en una casa, y se adorna con tela blanca. Sus tres niveles (en alusión a la tierra, el cielo y la cúspide celestial), son sostenidos por columnas, y mientras que los inferiores están destinados para los alimentos y pertenencias de los difuntos, los superiores se reservan para símbolos religiosos.

Ofrenda Monumental de la Universidad de Guanajuato

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Foto: Reproducción de Twitter @FotografodeGto
Foto: Reproducción de Twitter @TiggerPerezMx

Entre los aspectos que distinguen a las ofrendas del estado de Guanajuato están los caminos de tierra que simbolizan el largo recorrido de las ánimas en su visita. Acaso inspirados en este motivo, los estudiantes de la Universidad de Guanajuato aprovechan la imponente escalinata de la institución para montar allí su monumental ofrenda. En 2017, año al que corresponde la imagen que presentamos, fueron 280 alumnos los que bajo la batuta del maestro Jesús Borja instalaron los cuatro niveles que la conformaron, cada uno de ellos aludiendo respectivamente a la tierra, el agua, el viento y el fuego.

Hidalgo y su altar de récord

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Foto: Reproducción de Twitter @CapitalHgo
Foto: Reproducción de Twitter @CapitalHgo

El 28 de octubre de 2017 el estado de Hidalgo celebró el establecimiento de un nuevo récord Guinness al instalar, en la plaza Juárez de Pachuca, el que fue declarado oficialmente el altar de muertos más grande del mundo. Con una extensión de 846.48 metros cuadrados, y estructurado en siete niveles simbolizando los siete pecados capitales, requirió de la participación de más de 1000 voluntarios, quienes utilizaron para su elaboración más de 800 velas, 130 calaveras de azúcar, 1400 panes, 400 kilogramos de naranja y 20 toneladas de flores. Así los hidalguenses festejaron más que “en grande” su Xantolo.

El altar monumental de Zapotlanejo, Jalisco

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Foto: IVAN GARCIA/AFP/Getty Images
Foto: IVAN GARCIA/AFP/Getty Images

Hablando también de dimensiones imponentes, en 2009 el municipio de Zapotlanejo, Jalisco, dio inicio a una tradición que se mantiene hasta nuestros días de montar ofrendas monumentales. El encargado de lograr el reto en esa primera ocasión fue el artista jalisciense Israel Pérez Aguirre, quien concibió una obra cuya estructura aludía a tres temas centrales: el inframundo, el purgatorio y el cielo, todo ello en un recorrido de 200 metros en un área de 3,000 metros cuadrados, valiéndose también de una iluminación ambientada con luz de neón y de animaciones generadas por computadora y proyectadas sobre áreas de la instalación.

La rica tradición michoacana

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Foto: Gerardo Zavala/Jam Media/LatinContent via Getty Images
Foto: Gerardo Zavala/Jam Media/LatinContent via Getty Images

Uno de los estados de México que se ha convertido en icono de las festividades del Día de muertos es Michoacán, donde esta tradición fuertemente arraigada se manifiesta en expresiones ricas y variadas según cada localidad. En la región lacustre de Pátzcuaro, por ejemplo, son características las embarcaciones que los pescadores decoran con cempasúchil y vistosos colores, mientras que en Tzintzuntzán el acento está puesto en los deliciosos platillos ofrendados a los difuntos. Un rasgo distintivo de los altares de Michoacán es su arco, formado por un cuadrado, un rectángulo y una estrella de seis picos cubiertos de cempasúchil.

El altar zoque de Chiapas

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Foto: Reproducción de Twitter @gusmx2
Foto: Reproducción de Twitter @gusmx2

En el estado de Chiapas la tradición del Día de Muertos es una de las más antiguas, pues la mayoría de los pueblos originarios de la región, como los mayas o los zoques, rendían culto a la muerte desde tiempos remotos. El altar zoque consta de tres niveles. En la parte alta se encuentra el “somé” o enramada con frutos colgantes, simbolizando la entrada al inframundo, mientras que en el segundo se colocan las fotografías de los difuntos y en el último se disponen las bebidas y platillos para homenajearlos, como los tamales de chipilín y el pulque.

Yucatán y el “Hanal Pixán”

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Foto: Reproducción de Twitter @JULIANZACARIASC
Foto: Reproducción de Twitter @koneexviajes

En la península de Yucatán el Día de Muertos es conocido como “Hanal Pixán”, que en lengua maya significa “comida para las almas”. Rasgo distintivo de los altares yucatecos es la utilización de la “Xpujuc”, flor silvestre de color amarillo, además de la infaltable presencia de platillos de su rica tradición culinaria, como los salbutes, el relleno negro o los tradicionales mucbilpollos o pibs, tamales de gran tamaño y forma redonda. Las velas que iluminan el altar son blancas o de colores, dependiendo de si los difuntos son adultos o niños, en cuyo caso se incorporan también juguetes tradicionales.

Xcaret y su Festival de Vida y Muerte

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Foto: Reproducción de Twitter @EPIC_DMC
Foto: Reproducción de Twitter @EPIC_DMC

En este gran parque temático natural de la Riviera Maya se celebra cada año el Festival de Tradiciones de Vida y Muerte, donde además de poder disfrutar de espectáculos mayas, cocina yucateca tradicional, conciertos y talleres para niños y adultos, se presentan originales altares con un toque contemporáneo, siempre incorporando elementos del estado mexicano que sea el invitado de honor en cada edición. En 2013, por ejemplo, le tocó el turno al estado de Campeche, por lo que las calaveras con indumentaria de pirata no podían faltar en la decoración de las ofrendas.